Entradas

Enero

¿Cómo está tu luna? alumbra más que ayer gracias por preguntar

Se llamaba confusión

Imagen
Nos sentamos todos formando un círculo en medio de la arena y en frente del mar curioso, nos pasábamos las ideas paradójicas junto con el humo de las flores. Estaba Sol mostrándole a su nuevo amigo que él y su viejo suéter se llevarían muy bien, sobretodo cuando descubriera que los botones hacían su trabajo solos. Enseguida, Tonatiuh, el chico de los dientes chiquitos y los labios gruesos, se aferraba a no olvidar a la rubia, que llevaba caminando a su lado tres años y dos ignorándolo. Después, estaba sentada Inti con los largos dedos llenos de anillos y la boca vacía de palabras, gracias a Helios, un ladrón de almas al que ella quiso desde que le cantó al oído "hey do you want to know a secret…" y le besó las pecas de todo el cuerpo. Luego, estabas tú, moviéndote más que las olas del mar pero haciendo un poco menos ruido, ese día especialmente te veías divina con el reflejo del atardecer en las pupilas dilatadas, te veías tan guapa como siempre, y menos falsa que nunca, olv...

VIDA MARITAL

Imagen
AYER LO TENÍA TODO HOY SÓLO TENGO UN ESPOSO

Semilla de otro árbol

Imagen
A menudo eres abanico que quita otro calor, brazos de serpiente, carretera de dos carriles. Y yo depresión sin vicodin, escalera a ninguna parte, fábula sin moraleja, gasolina en el mar, hielo derretido, inanición de soberbia. Y tú como juego de azar clandestino knokeando mis sueños de media tarde. Me ves como luna al medio día, me escuchas como música sin armonía y te nutres de mis ojos que olvidan. Y ¿cómo no? Si a menudo te orillas a mi cuerpo abriendo las puertas de la catedral ante la multitud arrodillada. Y es que a menudo respiro de ti y me siento como Rocinante por el camino correcto, como sol del desierto. Pero me vuelvo témpano de hielo una vez que cruzas el espacio que divide el Edén del Purgatorio. Y yo me quedo uva humillada para un vino amargo, y te recordaré como whisky en el hígado, te escucharé como xilófono descompuesto, como yerba venenosa, como zapatista mutilado y es que a menudo serás semilla de otro árbol.

Maravillas de la Condición Humana

Imagen
Hay días en que valdría más no salir de la cama, pero en cambio hay otros donde vale bastante la pena (y la flojera). Tal fue el caso del día domingo 20, y es que no sólo vi a un Nacho Vegas, sino que mis ojos pudieron capturar aproximadamente a unos 500. Realmente fue extraordinario ver ese montón de piecitos envueltos en zapatos negros recién boleados y sin raspaduras; sacos de todos tipos, pero claro en colores oscuros; cabellos ondulados y a medio cortar. ¿Cómo lo hacen?, ¿Cómo pueden todos los fans de Nacho Vegas tener el cabello parecido al suyo? Es algo así como el cabello largo, lacio y negro de todos los emos; pero en fin, ver a ese montón de ojos tapándose la esperanza, la ilusión y el inexistente sol de las 19:00 con esas gafas negras estilo RayBan hizo que valiera la pena en gran medida, claro que no tanto como ver, escuchar y sentir el concierto a más o menos a 3 metros de distancia de Vegas y concretar su gran, gran parecido con alguien que conozco bien.

Los columpios

Imagen
Y yo que evitaba subirme a los columpios por miedo a salir volando, ojalá me hubiera dado cuenta que era un excelente ensayo para aprender a volar y volar y volar... y después caer.

GRAVEDAD SIN AZÚCAR

Imagen
Ambos sabíamos que la electrostática estaba entre nosotros. Nos atraíamos como la carga negativa a la positiva y viceversa. Verte cruzar el camino que te acercaba a mí, era la vida sonriéndome en secreto, mi corazón bombeaba la sangre con tal intensidad que podía explotar en cualquier momento. Tú temblabas con sólo hablarme, nos paralizaba la atmósfera colorida que se pintaba en torno a nosotros como un amanecer en la playa, y el reloj se paraba, la tierra dejaba de girar y Kepler estaba más equivocado que nunca. Vacilábamos, tartamudeábamos, el resto de la gente que tomaba café despacio desaparecía y tus muchas palabras dirigidas a mí sonaban a canción cuyos acordes proferían impacientes ser ahogados con un beso.