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Las aves son del viento

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No te preocupes, yo imaginaré que nunca nos conocimos, que no entré aquella noche plateada al bar donde te escuché cantar. Que no bailamos ese rock que tocó la banda para nosotros. Le cambiaré de nombre a las canciones que te escribí, te recortaré de las fotos que guardo. Yo pintaré de nuevo las paredes para borrarle los secretos que dejamos escritos. Tú regresa a las fiestas, vuelve con tus amigas a incendiar las calles de la ciudad. Yo no me afeitaré más la barba para evitar que te pique las mejillas. Ya no tienes que tratar de entender mis libros de filosofía, ni tomar del vino que tanto odias. Olvidaré esas ganas tuyas de querer estar en otro lado. Y claro que ya puedes volar como siempre lo quisiste.

El Amor es Bailar

¿Bailamos un rock?

Los piratas no saben nada de amor

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Le pedí que renunciara al humo de la chimenea, al cantar de los grillos, a volar en aviones, al agua dulce, a las mentas, a las fotografías en blanco y negro, al periódico, a los cortes de cabello, a los abrigos, al café por la mañana, a los conciertos de rock, al shampoo, le pedí que ya no nadara en mares artificiales. Que mejor viniera a vivir al fondo del mar conmigo. Le ofrecí a cambio un piso suave, flotar, amaneceres como arcoiris, recorrer el mundo, corales, cantos por la mañana, todo mi amor y vivir para siempre, y no quiso.

VOLAR

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Gracias por recordarme para que se usan las alas.

Y después, el amor

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-¿Quieres hacer el amor?- -Sí- asentó con la cabeza, mientras pasaban un comercial de coca-cola en la televisión esperando que re iniciara “El Gran Pez”. Ésa ya la habían visto aproximadamente unas 15 veces, así que no habría problema de perdérsela esa tarde. Se desvistió como en mismo gusto que se desvestía a los siete años para bañarse en la tinita que le regalaron en su cumpleaños. La inocencia convertida en lujuria, el pecado o más bien virtud, que, después de conocer, jamás pudo evitar. Aunque era la primera en empezar con el protocolo de adornar la alfombra con ropa, terminaba en la cama después de él, ya no le importaba apagar la luz. Entonces el tiempo se dormía, la conciencia se salía por la ventana, y el rojo de sus corazones sobresalía de su piel. Sólo con mirarse. Y después, el amor.
Me lo decías todo, como si realmente me importara.

Esperanza 1

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A este marzo no le importa ya lo que tengas que decir, a este marzo se le acabaron las fuerzas de seguir, a este marzo no le queda más. Sólo esperanza.